A 44 años de Malvinas, el recuerdo intacto de un desembarco que marcó la historia

A días de cumplirse 44 años de la Guerra de Malvinas, el testimonio del Suboficial Primero de Infantería de Marina, Juan Marcos Soperez, vuelve a poner en primer plano la intensidad de aquella mañana del 2 de abril de 1982, cuando integró el histórico desembarco para la recuperación de las islas. Como apuntador de la ametralladora 12,7 mm del Vehículo Anfibio Nº 01, su relato reconstruye desde adentro una de las jornadas más significativas de la historia argentina reciente, marcada por la sorpresa operativa, la tensión previa y la euforia posterior por la recuperación del territorio.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Juan Marcos Soperez recordó que la preparación comenzó varios días antes, bajo un estricto operativo de sigilo que ni siquiera permitía a la tropa conocer el destino final. Recién al tomar rumbo al este, a la altura de Río Gallegos, comprendieron que la misión tenía como objetivo Malvinas. El veterano rememoró la arenga previa al desembarco, el cruce en medio de una fuerte tempestad y la llegada a las islas en la madrugada del 2 de abril, cuando le tocó avanzar en el primer vehículo anfibio. “Nosotros solamente hicimos lo que había que hacer”, resumió sobre aquella misión que, según destacó, se ejecutó con precisión y con la premisa de respetar a la población civil.
Soperez puso el foco en la dimensión humana de aquella jornada y en la emoción colectiva que siguió a la recuperación de las islas. Recordó la sensación de estar protagonizando un hecho histórico y cómo, ya entrada la mañana, la noticia había despertado una reacción de júbilo en todo el país. A 44 años de ese día, su memoria permanece anclada en la imagen del desembarco, la disciplina de la operación y el orgullo de haber formado parte del primer avance argentino sobre Puerto Argentino, en una fecha que, para él, sigue sintetizando el valor, la unidad y el sentido de pertenencia nacional.



