Un tema delicado

Días atrás, un importante noticiero realizó una especie de investigación. La denominó “El boom de las cooperativas y mutuales”. Por el informe, desfilaron las opiniones de la Defensoría del Pueblo, fiscal, ex Ministra de Estado, funcionario del órgano rector cooperativo-mutual y personas objeto de consultas. Nadie del sector podría sentirse asombrado.

Si realiza una especie de censo, concluirá –en la mayoría de los casos – en que no resultan coincidentes los registros oficiales con el domicilio real. Otra parte de esa muestra de investigación, se detiene en la explosiva expansión de cooperativas que releva que, en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos 4 años se constituyeron más entidades que en 77 años anteriores. Aquí habría que analizar si la masividad de la creación obedece a situaciones de crisis extrema o a factores abusivos del sistema. Tal vez, lo más delicado, haya que buscarlo en el supuesto otorgamiento de subsidios a entidades recientemente creadas con poca o casi nula actividad, de cifras significativas y llamativas. Muchos de los grandes males que sufre la sociedad, son la falta o deficientes mecanismos de control. A pesar de los avances tecnológicos, queda claro que el contralor no es el mejor. A esta altura, resulta poco convincente aducir que otras formas jurídicas caen en prácticas desleales y cargar las tintas sobre quienes ofician de mensajeros. La investigación realizada afecta a todo el sector cooperativo y mutual. Poco sirve encendidas defensas del cooperativismo sino desterramos del sistema a quienes ensucian, de afuera y de adentro, el buen nombre de nuestras instituciones solidarias.

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