A 48 horas de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Venezuela atraviesa un escenario marcado por la sorpresa, la cautela y la incertidumbre. En Caracas, la capital amaneció con una calma tensa: comercios abiertos, circulación moderada y una reactivación paulatina tras las fiestas, pero con fuerte presencia militar, alcabalas y efectivos encapuchados en zonas clave. No hubo celebraciones masivas ni estallidos de euforia; predominó, en cambio, el desconcierto frente a un hecho que durante años pareció imposible y que reconfigura de manera abrupta el tablero político del país.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Daniela Rojas, periodista venezolana desde Caracas, describió un clima social atravesado por más preguntas que respuestas. Según explicó, los venezolanos consultan qué ocurrirá en los próximos días, quién encabezará la transición y si habrá un verdadero cambio político. “La gente no celebra, espera”, señaló, y remarcó que tras 27 años de chavismo predomina una mezcla de incredulidad y paciencia forzada. Iglesias abiertas, personas trotando en parques y una vida cotidiana que intenta seguir su curso reflejan, para Rojas, una sociedad que busca descomprimir la angustia mientras procesa el impacto de la noticia.
La periodista también se refirió al rol de la dirigencia oficialista y al comunicado de Delcy Rodríguez, el cual confirmó una cooperación con los Estados Unidos, lo que generó cierta calma inicial, pero no disipó la desconfianza. A su entender, el chavismo no se termina de inmediato: la detención de Maduro es “el inicio del final”, un paso decisivo, pero no definitivo. Con un decreto de conmoción exterior vigente, fronteras cerradas y mayor presencia militar, Rojas advirtió que se abre una etapa de transición compleja, condicionada por la presión de Estados Unidos, el futuro de eventuales elecciones y el interrogante central que recorre hoy a la sociedad venezolana: qué modelo político emergerá después del shock.
