La captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos generó un fuerte impacto en la colectividad venezolana en la Argentina, atravesada por años de exilio y expectativas frustradas. Tras más de dos décadas de chavismo, la noticia despertó celebraciones inmediatas, pero también abrió interrogantes sobre el verdadero alcance de este hecho y sobre el futuro político de Venezuela, en un contexto marcado por la continuidad de las estructuras de poder y la incertidumbre en el territorio.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Lormys Rojas, fundadora y presidenta de Lazos de Libertad, sostuvo que la reacción inicial fue de “euforia y alegría”, al punto de salir a festejar públicamente, aunque rápidamente apareció una mirada más cauta. Según explicó, la salida de Maduro no implicó un cambio estructural inmediato, ya que el chavismo sigue en el poder. Rojas consideró que la decisión de Estados Unidos respondió principalmente a intereses vinculados al narcotráfico y al petróleo, más que a un objetivo explícito de restaurar la democracia, y remarcó que, aun así, el hecho expone una debilidad inédita del régimen.
En ese marco, la dirigente migrante planteó que la comunidad venezolana observa el proceso con esperanza moderada y atención a una eventual transición política. Valoró la estrategia de la oposición de evitar confrontaciones violentas y expresó preocupación ante la posibilidad de que se repitan elecciones sin garantías. Además, alertó sobre el clima de persecución interna en Venezuela, con controles y detenciones, y subrayó que, pese a las concesiones económicas que puedan darse, el objetivo central sigue siendo recuperar un país democrático, con derechos, trabajo y libertad para poder volver.
Según datos oficiales, en la Argentina residen más de 233 mil venezolanos con residencia permanente y más de 25 mil con residencia transitoria. Cada uno de ellos cuenta con una historia de resiliencia y superación. En esta ocasión, Lormys Rojas contó la suya:
