A días del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, la delegación argentina vuelve a decir presente en disciplinas que crecen a pulmón y lejos de los grandes centros de desarrollo. Entre esos nombres aparece el de Mateo Sauma, esquiador de fondo de 21 años, oriundo de San Carlos de Bariloche, que tendrá su debut en la máxima cita olímpica tras haber participado en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno de Lausana 2020. En un contexto marcado por la falta de infraestructura, apoyo y visibilidad para los deportes invernales en la Argentina, el joven atleta representa a una generación que se abre camino a fuerza de perseverancia.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Mateo explicó que su llegada a estos juegos está atravesada más por la búsqueda de experiencia que por una expectativa de medalla. Consciente del poderío de las potencias europeas, el fondista remarcó que su objetivo es competir al mejor nivel posible y mantenerse dentro del grupo de países con los que puede pelear. “Son mis primeros Juegos Olímpicos y busco sumar experiencia y representar bien al país”, señaló, al tiempo que destacó el valor de haber compartido competencias previas con muchos de los rivales que enfrentará en Italia.
El esquiador también describió las dificultades cotidianas para entrenar en la Argentina. Sauma contó que gran parte de la preparación se realiza sobre rollerski en rutas abiertas, donde la falta de cultura deportiva se hace sentir: bocinazos, insultos y situaciones de riesgo son moneda corriente. “No es que estamos ahí perdiendo el tiempo, estamos entrenando para representar al país”, remarcó. Su testimonio vuelve a poner en primer plano la distancia que separa el esfuerzo de los atletas de invierno del acompañamiento que necesitan para desarrollarse.
