La salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC y la decisión del gobierno de postergar la aplicación del nuevo índice de precios al consumidor volvieron a encender la polémica sobre la autonomía del organismo estadístico. La actualización metodológica, que debía comenzar a regir en enero con nuevas ponderaciones surgidas de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares, fue frenada por decisión del propio Ejecutivo. Luis Caputo admitió diferencias respecto del impacto que tendría el nuevo esquema en la medición de la inflación.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Raúl Llaneza, secretario general de ATE-INDEC, denunció “intromisión del Poder Ejecutivo en un organismo técnico” y sostuvo que la decisión de no publicar el nuevo IPC en la fecha prevista implica un retroceso institucional. “No hay argumento político que pueda sustituir las decisiones técnicas de un organismo como el INDEC, que debería ser independiente del poder político”, afirmó. Según explicó, el equipo venía trabajando para difundir el nuevo índice el 10 de febrero, pero “el lunes nos enteramos de que no se iba a salir con el IPC con las nuevas ponderaciones”. Para el dirigente sindical, las diferencias numéricas no justifican la postergación y advirtió que las filtraciones previas “vulneran la confiabilidad del INDEC”, uno de los pilares de cualquier sistema estadístico.
Llaneza también cuestionó el trasfondo político de la medida y vinculó la demora con la estrategia oficial frente al proceso de desinflación. “Es el mismo gobierno el que habló de cuánto podría dar el índice. Eso ya golpea la confianza”, señaló, y reclamó que se respete el calendario de difusión. Si bien reconoció que la inflación “decreció”, afirmó que no se debe a “razones virtuosas” sino al ajuste y a la caída del consumo, con pérdida de poder adquisitivo en jubilaciones y salarios. Sobre Lavagna, consideró que actuó como “un actor político designado por el Poder Ejecutivo” y reiteró un planteo histórico del gremio: que la conducción del INDEC surja de concursos y no de decisiones discrecionales, para garantizar una verdadera independencia del organismo.
