Crece la tensión por el dólar, la inflación y el cierre de empresas

Tras el discurso de apertura de sesiones ordinarias del presidente Javier Milei, el eje económico volvió a ocupar el centro de la escena política. En un contexto atravesado por la suba de la inflación, el freno a la industria y las tensiones cambiarias, el mensaje oficial defendió la apertura comercial y proyectó un esquema de crecimiento apoyado en los recursos energéticos y mineros. Sin embargo, desde sectores críticos advierten que los datos oficiales y la dinámica real de la economía muestran un escenario mucho más frágil y con riesgos crecientes en el corto y mediano plazo.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, José Castillo cuestionó con dureza los números expuestos por el mandatario y sostuvo que el diagnóstico oficial “está lleno de generalidades y datos falsos”. El economista rechazó la afirmación de que no aumenta el desempleo sino “la gente que busca trabajo”, al señalar que ambos conceptos están directamente vinculados. También puso en duda la idea de que la apertura irrestricta genere automáticamente crecimiento y empleo, y advirtió que, sin protección ni planificación, la consecuencia es el cierre de empresas locales y la pérdida de puestos de trabajo. Según su análisis, el modelo planteado supone una “reconfiguración” productiva concentrada en la Cordillera, con eje en Vaca Muerta y la megaminería, que no absorbería el empleo destruido en los grandes centros urbanos y podría implicar un deterioro de otras actividades como el turismo o la vitivinicultura.
Castillo alertó además sobre la inconsistencia entre el tipo de cambio “pisado” y una inflación que, según remarcó, se duplicó en los últimos meses, lo que abarata importaciones y profundiza la crisis industrial. Si bien reconoció que un eventual aumento del precio del petróleo podría mejorar parcialmente la balanza energética, advirtió que la infraestructura actual limita ese impacto y que el esquema financiero depende en gran medida del respaldo externo, particularmente de Estados Unidos y el FMI. “El problema no es solo la crisis, sino la velocidad de la crisis”, afirmó, y planteó que la sostenibilidad del modelo no es únicamente económica sino también social y política, en un escenario donde, a su entender, la tensión podría escalar si continúan el cierre de empresas y la pérdida de empleo.



