El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación de febrero fue del 2,9%, el mismo nivel registrado en enero, lo que llevó el acumulado del primer bimestre al 5,9%. El dato, que mostró un freno en la desaceleración que esperaba el gobierno, estuvo impulsado principalmente por los aumentos en alimentos y tarifas de servicios públicos, dos rubros con fuerte impacto en el índice general.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, el economista José Castillo señaló que el número confirma una tendencia que se arrastra desde mediados del año pasado. Según explicó, desde mayo la inflación “fue subiendo sistemáticamente y nunca bajó un escalón”, por lo que el 2,9% de febrero repite el registro de enero y contradice las expectativas oficiales de una leve desaceleración. Además, remarcó que si se hubiese aplicado la metodología anterior de medición, el índice habría sido incluso mayor, cercano al 3,1%.
El economista también advirtió que los alimentos, con un aumento cercano al 3,3%, y las tarifas explican buena parte de la suba del índice. A su vez, cuestionó la idea de que la inflación sea exclusivamente un fenómeno monetario y sostuvo que influyen otros factores como la estructura concentrada de precios, los ajustes tarifarios y variables internacionales como el petróleo. En ese contexto, anticipó que marzo podría mostrar un dato aún más alto por cuestiones estacionales y por el impacto de los combustibles en los costos de la economía.
