El paro docente en las universidades públicas, que se desarrolla durante esta semana, vuelve a poner en el centro del debate la crisis presupuestaria y salarial del sistema universitario argentino. La medida de fuerza, impulsada por gremios docentes y no docentes, se inscribe en un conflicto que lleva más de dos años y que combina reclamos por recomposición salarial, falta de paritarias y recortes en el financiamiento de las casas de estudio.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Emiliano Cagnacci, secretario general de ADUBA (Asociación de Docentes de la UBA), advirtió que el principal problema radica en la negativa del gobierno a abrir instancias de negociación salarial. “Nunca hubo un llamado a la discusión paritaria en 2025 ni en lo que va de 2026”, sostuvo, y remarcó que los aumentos fueron definidos de manera unilateral. Además, señaló que el presupuesto universitario presenta recortes significativos, como en el caso de los hospitales universitarios, que reciben un 30% menos que lo ejecutado el año anterior, lo que agrava la situación del sector.
Cagnacci también planteó que detrás del conflicto salarial existe una disputa más profunda sobre el modelo de universidad pública. Según explicó, el desfinanciamiento y la pérdida del poder adquisitivo, con salarios promedio que rondan los $440.000 pesos, están generando una reducción en la dedicación docente, con miles de cargos que disminuyeron su carga horaria a nivel nacional. “No queremos ir al paro, pero es la herramienta para visibilizar lo que está pasando”, afirmó, en tanto que insistió en que las medidas buscan no perjudicar a los estudiantes, a quienes consideró parte central de la comunidad universitaria.
