Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner el foco sobre las dificultades del sistema educativo argentino. El 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño en Matemática, mientras que en Lectura y Ciencias la proporción fue del 59%. Frente a 2022, Argentina registró retrocesos en las tres áreas evaluadas y quedó octava entre los 13 países latinoamericanos participantes.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Irene Kit, referente de Argentinos por la Educación y pedagoga especializada en información educativa, sostuvo que los resultados deben analizarse dentro de un contexto más amplio. “Este deterioro en Argentina se inscribe en un deterioro global en todos los países del mundo”, señaló, y explicó que existen factores locales vinculados con las políticas educativas, el financiamiento y el contexto social que se combinan con esa tendencia internacional. Además, remarcó que PISA funciona como una fotografía de una realidad más compleja: “No es la película, pero la foto está dentro de la película”.
Kit también puso el foco en la enseñanza de Matemática y en el desarrollo de las herramientas de pensamiento. Según explicó, los estudiantes necesitan tiempo para construir procedimientos propios y no limitarse a reproducir respuestas. “Es preferible dejar que ese problema camine en la cabeza una semana entera y no darles el resultado al final de la clase”, afirmó. En ese sentido, planteó que el desafío educativo no está solamente en los resultados de una evaluación, sino en generar mejores condiciones de aprendizaje: “No es un problema de la capacidad de nuestros jóvenes, es un problema del contexto que le estamos dando de aprendizaje”.
