La reforma a la Ley de Glaciares reaviva la disputa por el agua

El intento del oficialismo de avanzar con una reforma de la Ley de Glaciares encendió las alarmas de las organizaciones medioambientales. Aunque el tratamiento parlamentario quedó momentáneamente postergado en medio de otras negociaciones legislativas, el proyecto sigue dentro del temario y busca modificar los presupuestos mínimos de protección, otorgando mayor autonomía a las provincias para definir qué áreas glaciares y periglaciares quedan resguardadas. La iniciativa cuenta con el respaldo de gobernadores cordilleranos interesados en impulsar actividades mineras.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Agostina Rossi Serra, bióloga y vocera de Greenpeace Argentina, advirtió que la reforma implicaría un retroceso ambiental y jurídico. “Es una ley pionera en el mundo que protege una de las mayores reservas estratégicas de agua dulce que tiene el país”, señaló, y sostuvo que el proyecto “elimina los presupuestos mínimos” establecidos por el Congreso, lo que a su entender lo vuelve inconstitucional. Según explicó, la modificación dejaría en manos de cada provincia la definición de qué glaciares tienen “relevancia hídrica significativa”, un criterio que consideró discrecional y riesgoso en un contexto de “estrés hídrico súper extremo donde cada gota cuenta”. Además, cuestionó la incorporación del concepto de “impacto relevante” para habilitar actividades, al entender que abre la puerta a interpretaciones que debilitan la protección vigente.
Rossi Serra también enmarcó la discusión en la crisis climática global y recordó que, según la última actualización del inventario en los Andes desérticos, los glaciares de esa región ya perdieron un 17% de su superficie. “Si un glaciar se pierde, no vuelve”, afirmó, y remarcó que la ley no es antiminera sino que establece límites claros en zonas sensibles. “No le sumemos una presión externa a ecosistemas que ya están siendo afectados por el cambio climático”, pidió, al tiempo que llamó a los legisladores a “entender que están jugando con el agua de los argentinos y que no pueden negociar con eso”.




