300 mil familias en Argentina viven sobre pisos de tierra

Más de 300 mil familias habitan viviendas con pisos de tierra en nuestro país, una de las expresiones más extremas del déficit habitacional que persiste incluso en zonas urbanas. El dato surge de un informe elaborado por la consultora Tejido Urbano, que advierte que esta situación no solo implica precariedad en términos de infraestructura, sino también consecuencias directas sobre la salud, la escolaridad y el desarrollo infantil. El problema se inscribe en un escenario mucho más amplio: de las 14 millones de viviendas que existen en Argentina, unas 10 millones presentan algún tipo de problema estructural.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Fernando Álvarez de Celis, director de Tejido Urbano, explicó que los pisos de tierra funcionan como un “indicador extremo” del déficit habitacional y revelan múltiples carencias asociadas, como la falta de agua potable, cloacas, gas de red y acceso a transporte. “Estas 300 mil viviendas son las peores, pero forman parte de un universo mucho más grande de precariedad”, señaló, y remarcó que la mayoría de estos hogares se ubican en zonas urbanas del conurbano bonaerense y del norte argentino. Además, sostuvo que la persistencia de este cuadro refleja “un fracaso histórico de la política habitacional”, en un país donde millones de familias no acceden a condiciones mínimas de vivienda digna.
Consultado sobre los dichos del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien afirmó que la Ciudad no continuará construyendo viviendas “gratis” en villas, Álvarez de Celis cuestionó la lógica de confrontar a distintos sectores sociales con problemas habitacionales. A su entender, la Ciudad de Buenos Aires debería sostener los procesos de urbanización en barrios populares y, al mismo tiempo, retomar políticas de vivienda para la clase media. En ese marco, aportó un dato contundente: durante 2025, la Ciudad no construyó ninguna vivienda, a diferencia de varias provincias que sí mantuvieron niveles de edificación. “Enfrentar a los sectores más vulnerables con la clase media es un error; la integración urbana debe ser una política para toda la ciudad”, concluyó.




