Argentina da un salto tecnológico rumbo a la Luna

La participación argentina en la exploración lunar vuelve a cobrar protagonismo a partir de la misión ATENEA, un microsatélite desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a universidades y organismos nacionales, que formará parte de Artemis II, el programa de la NASA que marcará el regreso tripulado a la órbita lunar tras más de cinco décadas. Enmarcado en los Acuerdos Artemis, a los que el país adhirió en 2023, el proyecto consolida una larga tradición de cooperación espacial entre Argentina y Estados Unidos y apunta al desarrollo de tecnología satelital propia con aplicaciones estratégicas para la observación terrestre.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, el ingeniero Santiago Husain Cerruti explicó que la misión ATENEA cumple un rol clave como validación tecnológica para el país. “Históricamente la CONAE se enfocó en misiones de observación de la tierra por sus aplicaciones en el agro, la pesca, la minería o la prevención de catástrofes”, señaló, y detalló que el programa Artemis permite acelerar los procesos de aprendizaje al probar hardware y software nacionales en un entorno de altísima exigencia. El microsatélite será liberado a unos 70.000 kilómetros de altura y operará en una órbita altamente elíptica entre la tierra y la luna, con monitoreo desde estaciones terrestres en Córdoba y Tierra del Fuego.
Cerruti subrayó que ATENEA es el resultado de años de trabajo y de un ecosistema científico-tecnológico consolidado, que involucra al sector público, universidades y empresas privadas. Además, remarcó que el proyecto elevó los estándares de seguridad y calidad, al tratarse de una misión asociada a un vuelo tripulado. “Argentina sigue siendo un referente regional en materia espacial”, afirmó, y destacó que este tipo de desarrollos no solo fortalecen la soberanía tecnológica, sino que también generan conocimiento, formación de recursos humanos y oportunidades económicas vinculadas a la creciente economía espacial.



