Baja de imputabilidad bajo la lupa

El oficialismo logró dictamen en Diputados para avanzar con la reforma del Régimen Penal Juvenil, que propone bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años, aunque en las negociaciones con bloques aliados el piso podría fijarse en 14. El debate volvió a instalarse en el Congreso en medio de reclamos por seguridad y hechos delictivos protagonizados por menores, con el argumento de que una modificación permitiría dar respuesta a delitos graves cometidos por adolescentes.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Rodrigo Morabito, juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, sostuvo que la iniciativa constituye “un derecho penal de emergencia” y advirtió que bajar la edad “no va de la mano con una mayor seguridad”. Recordó que la Argentina tiene hoy una edad mínima de 16 años —igual que Cuba— y remarcó que ambos países registran algunas de las tasas de homicidios más bajas de la región. “Evidentemente bajar la edad de punibilidad no va de la mano con una mayor seguridad, muy por el contrario”, afirmó. Además, señaló que el delito adolescente representa entre el 3 y el 4% del total y que, en el caso de los menores no punibles, “no supera el 1%” en los principales distritos del país. Para el magistrado, avanzar en una reducción podría incluso vulnerar compromisos internacionales asumidos por la Argentina, ya que la Convención sobre los Derechos del Niño insta a los Estados a elevar los pisos demasiado bajos, no a reducirlos.
Morabito también cuestionó que el proyecto habilite, bajo ciertos supuestos, la privación de la libertad por debajo de la edad fijada y alertó sobre el riesgo de ampliar la discrecionalidad judicial. “Quien entra hoy a la cárcel tiene más posibilidad de salir como un gánster que como alguien resocializado”, advirtió. A su entender, el eje debería estar puesto en fortalecer los sistemas de protección integral y en la prevención temprana. “Los chicos siempre dan una señal”, sostuvo, y remarcó que “no se trata de romantizar la delincuencia ni de demonizarlos”, sino de intervenir antes de que el delito ocurra. Con datos sobre pobreza infantil, consumo problemático y contextos de violencia, planteó: “si yo bajo la edad de punibilidad y sigo apostando al sistema penal, siempre voy a tener víctimas; lo que queremos evitar es que existan víctimas”.




