La búsqueda que no cesa en La Perla a 50 años del horror

A pocos días de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la identificación parcial de restos de personas desaparecidas en el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, volvió a poner en primer plano la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. En los últimos días se confirmaron nuevas identidades entre los restos hallados, resultado del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, en un predio de más de 14 mil hectáreas donde durante décadas la búsqueda fue comparada con “una aguja en un pajar”. En ese contexto, familiares de víctimas renovaron sus reclamos y expectativas, entre ellos Alba Camargo, hija de desaparecidos cuyos padres estuvieron detenidos allí y aún no fueron identificados.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Alba Camargo expresó que, a medio siglo de los crímenes, la prioridad sigue siendo encontrar a quienes permanecen desaparecidos, en tanto que cuestionó discursos que ponen en duda lo ocurrido durante la dictadura. Recordó que, como muchos otros familiares, nunca obtuvieron respuestas de los responsables y remarcó que se trata de un Derecho Humano básico poder enterrar a sus seres queridos. También destacó el largo camino que permitió llegar a estas excavaciones, desde testimonios de sobrevivientes hasta avances tecnológicos que posibilitaron delimitar las zonas de búsqueda.
Camargo, hija de Armando Andulfo Camargo y Marta Alicia Bertolo, secuestrados en julio de 1976, relató además su propia historia: fue detenida a los 13 años y trasladada a la cárcel del Buen Pastor, donde permaneció varios meses hasta ser recuperada por su familia. Desde entonces, asumió la búsqueda como una tarea colectiva, primero junto a familiares y luego dentro de la agrupación H.I.J.O.S. “Es mi deseo más profundo poder encontrarlos, para que mis hijos y mis nietos no tengan que seguir con esta búsqueda permanente”, afirmó. Mientras continúan los trabajos en La Perla, insistió en la importancia de que quienes tengan dudas sobre su identidad aporten su ADN, en un proceso que, aseguró, aún tiene “mucho por identificar”.




