La Ciudad

FLORIDA HUELE MAL

El kharma de los arteINsanos

TRANSITABA por el microcentro a la altura de avda. Córdoba y me propuse caminar por la peatonal Florida, para luego tomar el subte. Conocía el problema de los vendedores ambulantes, pero lo que vi superó lo previsto.

Estos “vendedores” han “conquistado” el medio de la calle durante varias cuadras; ¡y su descaro es tal que obliga a llegar hasta las esquinas para cruzar los pocos metros de ancho de Florida! Al espacio que antes ocupaban verdaderos artesanos y artistas callejeros, trabajando bien y ganándose la vida con sus artesanías, sus números musicales, sus pinturas, etc., se le agregaron hace rato los mercaderes de lo trucho. Estos señores de la economía ilegal que tienen como norma no respetar norma alguna, muchos de ellos extranjeros de países que no permiten este estado de ilegalidad, o, más simple aún; que sus habitantes no hagan lo que les venga en gana.

Esta franquicia imparable que es “la salada”, estiró sus tentáculos y hoy los manteros de Florida ofrecen remeras, celulares, sombreros, CD’s, juguetes, ojotas, pilas y todo lo que usted pueda imaginar. ¿Hace falta que le diga que los artesanos en el mundo son aquellos que a través de su obra muestran la idiosincrasia de cada pueblo? ¿Hace falta que le señale lo lejos que está de las artesanías este tráfico de mercaderías truchas? Todo muy lamentable.

Y si de daños hablamos; además de los que le causan a los comerciantes establecidos, hay que agregarles los “colaterales”, ya que el mínimo espacio físico que dejan a los millones de transeúntes diarios, beneficia a los que viven de lo ajeno –leáse pungas y/o mecheras-, ahuyentando al turista prevenido y su esperado consumo.

Lo que también los diferencia de los artesanos es su condición de pertenencia a verdaderas organizaciones mafiosas, que entre otras estrategias de venta, repiten puestos con los mismos productos en diferentes cuadras. En ellos, venden productos que nada tienen de artesanales: saldos de fabricaciones en negro, mercaderías defectuosas, basura de containers, etc., etc. Y sin tributar impuesto alguno, obvio.

Y la remanida pregunta: ¿quiénes son los responsables de este estado de cosas?

En principio el control del espacio público está a cargo del Gobierno de la Ciudad, en cuyo caso, con los controles correctos desaparecerían más pronto que rápido. La otra pata es la de la Policía Federal, como responsables de la incautación de mercaderías. Es muy poco lo que se hace… nada, a juzgar por los resultados, y todo con la excusa de “proteger fuentes de trabajo”… Es como el huevo y la gallina…
Y lo ilegal por supuesto sigue. La otra pata son los comerciantes de Florida. Ellos son los más damnificados… Son los que deben pagar sus impuestos religiosamente, pero hoy parecen ser los que están desunidos (como siempre pasa en estas luchas…)

Ellos pierden ventas, claro y para llamar la atención en pos de una solución deberían afrontar la lucha cerrando filas como sus enemigos. ¿Por qué no empezar cerrando sus comercios por doce horas en un principio, luego veinticuatro y así sucesivamente? Tienen que hacerse escuchar.

¿Cuánto más pueden perder? Los alquileres son altos y tienen personal. Los gastos sobran pero no esperen una luz al final del camino si siguen en esta actitud pasiva. Es lo que les queda; cerrar y en ese lapso pagar menos impuestos locales y nacionales (a los cuales son tan ávidos los dos gobiernos) Tal vez entonces, transeúntes desprevenidos se preguntarán: ¿por qué están cerrados los negocios? ¿Sin los comercios abiertos que calle sería Florida?

Por estos días el juez del fuero penal y contravencional Dr. Roberto Gallardo, -devenido en defensor adjunto de la ciudad-, anda de nuevo haciendo de las suyas y pretende saber la cantidad de gente que trabajan en la saladita de la calle Florida. Recordemos que este caballero en su quehacer como juez, siempre pareció sentenciar en contra de Macri ¿o de la ciudad? (no lo sé bien…), como en la ocupación del Parque Indoamericano iberoamericano y en otros casos que lo pintan más como un feroz opositor político que con un administrador de justicia.

Gallardo perjudicó con sus fallos a nuestra comuna, -como a otras de la ciudad-, y por ende a sus habitantes, donde con la coartada “de la necesidad” favoreció lo ilegal.

Entretanto, el mamarracho de la calle Florida sostiene su invicto de ilegalidad a la sombra de un estado estéril.

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