Ciudad

La Coalición Cívica, una molestia que ni Macri ni Larreta esperaban

Uno de los partidos que representa un sustento imprescindible para el sostenimiento de la alianza de gobierno Cambiemos está cada vez más activo: la Coalición Cívica-ARI está tomando cada vez más fuerza ya sea a nivel nacional como en la Ciudad.

Por un lado, su principal referente Elisa Carrió, se encuentra confrontada con el presidente Mauricio Macri, luego de varias embestidas indirectas hacia laderos del mandatario. En octubre, la diputada había enviado un pedido de juicio político al ministro de Justicia Germán Garavano, luego de admitir que «no es bueno que se pida la detención de un ex presidente». Pese al enojo de Macri, ‘Lilita’ no se quedó atras y más adelante embistió públicamente a la ministra Patricia Bullrich, en un contexto en el que desde Cambiemos quieren instalar una agenda de seguridad debido al mal presente económico. Tras el polémico Protocolo de Seguridad firmado por la cartera de Seguridad y ratificado por el Ejecutivo, Carrió disparó: «Nosotros somos Cambiemos, pero no somos corruptos, ni cómplices, no tenemos nada que ver con la mafia del fútbol, estamos en contra del financiamiento de empresas a los partidos políticos, defendemos los derechos humanos de todos y cada uno y la no violencia; nosotros nunca vamos a ser fascistas». 

Pero la Coalición Cívica ha tenido altercados no solo a nivel nacional, sino que también la semana pasada se han visto ciertos chispazos en la legislatura porteña. A raíz del debate del nuevo Código Contravencional, que logró su aprobación y que, entre otras cosas, prohibirá la actividad de los trapitos. En este sentido, la Coalición Cívica, que tiene tres legisladores, se manifestó en contra de este punto, siendo la primera vez en el año que el bloque lilito no respalda un proyecto del oficialismo. ¿Tensiones en puerta?

Por su parte, el legislador porteño e incipiente presidente de CC-ARI a nivel nacional, Maximiliano Ferraro, descartó esta situación entendiendo que el conflicto por los trapitos se explica en que «no se pude castigar a una persona por lo que no hizo, por la posible comisión del delito» y que «la lucha contra las mafias se aborda desde la decisión política de combatirlas”.  Siendo que Vamos Juntos (VJ) cuenta con 34 votos que le permiten sancionar las leyes sin necesidad de negociar con los otros partidos políticos, los tres diputados locales pueden llegar a representar una molestia que, a esta altura, Larreta no creía que iba a tener que solucionar.

 

 

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