Pymes atentas ante un mercado que cambió

El contexto global y local presiona cada vez más sobre el tejido empresarial argentino. Los últimos feriados dejaron una señal clara: el turismo interno creció, pero el consumo se contrajo y se volvió más selectivo. La inflación cedió, pero con ella también desapareció la posibilidad de «licuar» deudas con tarjeta de crédito, lo que obligó al consumidor a recalcular cada gasto. Compartir platos en un restaurante, acortar las vacaciones, elegir con más criterio: el argentino de hoy consume menos y piensa más.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Gisela Larzabal, experta en crecimiento económico-financiero de pymes, señaló que este cambio en el consumidor impacta de lleno en la cadena comercial. «El consumidor se volvió más exigente porque está obligado por la situación que está viviendo», advirtió, y alertó que muchas empresas siguen operando con las mismas estrategias especulativas de años anteriores, apostando al volumen de ventas en lugar de analizar rentabilidad. Para Larzabal, las cuatro variables clave que toda pyme debe monitorear son rentabilidad, beneficio, caja y balance, y subrayó que los costos ocultos de las billeteras electrónicas son un factor que la mayoría de los comercios ignora al calcular sus márgenes.
El mensaje central de la especialista fue contundente: el problema no es el contexto, sino las decisiones que se toman frente a él. Larzabal instó a pymes y comercios a elaborar planes de negocio concretos para anticiparse a los cambios y ser competitivos ante la creciente presión de productos importados. «Pase lo que pase», repitió como mantra, la gestión ordenada es la única herramienta real que tienen los empresarios para sostenerse en la incertidumbre.



