Editorial

SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS: LA ENVIDIA DEL MUNDO

Por David Aparicio

El sistema educativo Finlandés es la envidia del mundo. Durante los últimos años sus estudiantes han sobresalido en la reconocida evaluación Pisa (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes) que evalúa a través de tests estandarizados a niños de 15 años en 65 países. Con tan altos puntajes uno pensaría que los estudiantes finlandeses son los que más horas de clases y tareas tienen. Pero en realidad, utilizan un método que muchos considerarían como poco efectivo: sus alumnos empiezan la escuela recién a los 7 años, son los que menos horas de clases tienen y menos deberes dejan a sus alumnos.

Recientemente el diario La vanguardia realizó una entrevista al decano de la facultad de educación de Finlandia, Jari Lavonen y de ella extrajimos 4 razones por las que la educación en Finlandia es tan buena:

1. Las cualidades de un buen maestro: Debe tener mucha motivación, deben saber escuchar, trabajar duro y estudiar mucho, porque la carrera de maestro es difícil. Un maestro debe tener un comportamiento ético porque es un ejemplo social.

2. Creen en la equidad: una cultura de educación, escoger a los mejores maestros, un sistema que confía en ellos, que los valora, que les da autonomía (dato curioso: en Finlandia no existe la inspección educativa). Creen en la equidad. No existen escuelas privadas, todas las escuelas son públicas, los libros durante la primaria son gratis y el gobierno invierte en buenas bibliotecas. Se preocupa por los alumnos con necesidades especiales y hay pocos alumnos por aula.

3. La educación empieza a los siete años: Consideran que los niños menores de 7 años deben disfrutar de su tiempo, deben jugar y no ingresar tan temprano a un sistema reglado y pesado como la escuela. Y para ayudar a los padres que trabajan, el gobierno ofrece guarderías municipales, pero con un enfoque lúdico y también hay madres que se encargan de varios niños y el gobierno de cada municipio les paga por ello.

4. Tienen una visión holística de la educación: El gobierno entiende que una buena educación no solo se correlaciona con el progreso económico sino también con una vida más plena, más recursos vitales y mejor cuidado de la salud.

 


Jari Lavonen: «Un niño de cuatro años necesita jugar, no ir a la escuela»

El decano de Helsinki desgrana las claves del éxito finlandés en el primer Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros celebrado en Barcelona

por Maite Gutierrez

Sus alumnos son los que empiezan la escuela más tarde (a los siete años), los que menos horas de clase tienen, de los que menos deberes hacen… Y aún así, sus resultados escolares están entre los mejores del mundo. El fracaso escolar y la repetición de curso prácticamente no existen en Finlandia, cuyo sistema educativo ha centrado la atención internacional por su buena posición en el informe Pisa, la macroevaluación de la OCDE que mide los conocimientos de los estudiantes de quince años en el mundo.

Ayer, el decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Helsinki, Jari Lavonen, desgranó las claves del éxito finlandés en el primer Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros celebrado en Barcelona. Este simposio, organizado a través del Programa de Millora i Innovació en la Formació dels Mestres i la Secretaria d’Universitats i Recerca, busca el intercambio de experiencias para impulsar la preparación de los docentes y el sistema educativo. Lavonen sorprendió a los asistentes por su visión de la educación.

¿Qué cualidades ha de tener un buen maestro?
Una de las cosas que más valoramos en los candidatos para acceder a la facultad de Educación es la motivación. Si tienen experiencia con gente joven, en la atención a otras personas, si saben escuchar. La motivación es imprescindible para ser maestro. Otra cuestión en la que nos fijamos es que estén dispuestos a trabajar duro, a estudiar mucho, porque la de maestro es una carrera difícil. Y otro punto imprescindible: capacidad de comunicación e interacción.

¿Sólo los alumnos con notas excelentes al final de la secundaria pueden acceder a las facultades de educación finlandesas?
Sí y no. Las notas de la secundaria nos dicen algo, por supuesto, pero también tenemos un examen de acceso a la facultad. Los estudiantes han de leer varios libros sobre filosofía de la educación, educación comparada, ciencia de la educación… y luego les hacemos aplicar estos conocimientos a nuevos contextos. En general, tenemos unos 3.000 aspirantes, y superan estos exámenes unas 300 personas. Luego entrevistamos a estos aspirantes y acabamos seleccionando a 120 estudiantes, que son los que accederán a la facultad de magisterio. Así que las notas de la secundaria no lo son todo para convertirse en maestro.

Usted hace hincapié en que un maestro necesita una amplia formación moral y ética.
Esto es imprescindible, porque un maestro trabaja con seres humanos. Y el ser humano es lo que la educación hace de él. Los niños son valiosos, hay que tratarlos de forma adecuada, apoyarlos, ser positivos para sacar lo mejor de ellos. Hay que entender cómo son, y también entender a las familias. Un maestro ha de tener un comportamiento ético porque es un ejemplo social.

¿Cuáles son las claves del éxito de su sistema educativo?
Existen varios factores. Primero, tenemos toda una cultura de la educación que nace del siglo XIV. Luego, la selección de los maestros, escogemos a los mejores, y les formamos bien. Además, la sociedad confía en los maestros, ellos se sienten apoyados porque se les valora, tienen autonomía, en Finlandia ni siquiera existe la inspección educativa. Y los maestros no son funcionarios, sino que los contrata el municipio. Además, no tenemos escuelas privadas, todas las escuelas son públicas y de alta calidad, y contamos con recursos suficientes para la educación. También nos preocupamos por los alumnos con necesidades educativas especiales, hay pocos alumnos por aula y contamos con apoyos y refuerzos en las clases con mayores dificultades.

Usted ha comentado antes que en Finlandia, la educación es totalmente gratuita.
Sí, desde la primaria a la universidad. En primaria, todos los alumnos tienen los libros gratis, la comida en el centro gratis y el transporte gratis. En la secundaria, en cambio, los libros no son gratuitos, pero contamos con buenas bibliotecas. La universidad también es gratuita, tanto los grados como los másters, no existen tasas. Esto es así porque creemos en la equidad.

¿Un país necesita justicia social para obtener buenos resultados educativos?
Por supuesto. Esto es crucial. Sin equidad no hay excelencia. En Finlandia hay pocos alumnos con resultados bajos y el origen social pesa menos que en la mayoría de países para tener éxito educativo, aunque también debemos mejorar en esto. Ahora tenemos retos, la economía va peor y tenemos más diversidad cultural en las aulas. Debemos trabajar más para mantener esta igualdad.

¿Hay consenso político sobre ello?
Así es. Entre los partidos finlandeses no hay grandes diferencias en su agenda educativa. La educación es un valor nacional.

¿Cuántas leyes educativas han tenido en los últimos treinta años?
La última es de los 80.

Aquí llevamos siete.
Bueno, tras esta ley ha habido normas menores para mejorar algunas cuestiones, como la educación especial. Pero no son leyes que se confronten con las anteriores, sino que aportan algo nuevo, que responden a nuevas necesidades.

Todos los países quieren salir bien en el informe Pisa. ¿A ustedes les preocupa especialmente?
En el 2012 nuestra puntuación en matemáticas bajó, y la ministra de Educación se preocupó mucho. Pero la mayoría de la población no. De hecho, muchos maestros estaban contentos porque creían que así recibirían más recursos para sus escuelas.

Pisa aporta datos valiosos. Pero, ¿hacer un ranking de sistemas educativos tiene sentido? ¿Es posible comparar las escuelas de dos sociedades tan diferentes como la coreana y la mexicana, por ejemplo?
Quizás no. No debemos olvidar que el informe Pisa es un proyecto de la OCDE, y que esta organización tiene una visión determinada del progreso. Ellos dicen: aquí tenemos petróleo, aquí minerales, y aquí trabajadores cualificados. Miran en qué países hay suficientes trabajadores cualificados para instalar empresas y fábricas, para invertir. Y el ranking de Pisa es un efecto colateral de esta visión.

En España, el ranking de Pisa se vive como el sorteo de la Champions League.
A nosotros, pese a que salimos bien, no nos gustan los rankings. No publicamos rankings de escuelas ni de universidades. No buscamos competición, sino colaboración.

La educación en Finlandia comienza a los siete años. ¿Por qué tan tarde?
¿Y por qué antes? La niñez es para jugar, para hacer cosas con otros, para colaborar, no para se educado de una forma reglada y pesada. Un niño de cuatro años tiene que jugar, no estar en una escuela con una educación reglada.

¿Y si ambos padres trabajan?
Cada municipio tiene guarderías, pero es un servicio más bien lúdico. También hay madres que se encargan de varios niños y es el gobierno local el que las paga. Aunque es cierto que ahora estamos discutiendo de nuevo la educación de 0 a 6 años.

¿Qué efectos tiene un sistema educativo de calidad e igualitario en la sociedad?
Nuestra visión de la educación es holística. Por supuesto que existe una correlación entre nivel educativo y progreso económico, pero hay algo más. Una persona educada tiene una vida más plena, más recursos vitales, cuida mejor de su salud, disfruta más la vida. Ese es al menos el objetivo.

¿Y qué necesita mejorar la escuela finlandesa?
Muchísimas cosas. Ahora tenemos un debate sobre cómo introducir la tecnología en la educación, sobre cómo dar respuesta al aumento de la diversidad cultural en las aulas… También, entre los estudiantes de primaria, hemos detectado una menor motivación por leer y aprender. El funcionamiento de las escuelas y la relación con las familias también debe avanzar.

fuente: LaVanguardia.com

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