Sociedad

Claves para luchar contra la desesperanza

Alicia Kessler, licenciada en Psicología de la UBA y directora del sitio de ayuda terapéutico “En la misma onda”,  abordó en diálogo con FRECUENCIA ZERO las secuelas emocionales que se vienen experimentando durante el confinamiento que impuso la pandemia y propuso alternativas para superar el desánimo que se vive en esta época.

La profesional comenzó analizando los trastornos que, tanto a nivel individual como general, se presentaron en la situación actual dejando en claro que es un proceso que llevará tiempo y esfuerzo para que la sociedad lo pueda asimilar: “Lo que se puede ver en la general  es que hay muchos síntomas del desgaste emocional, no solo le pasa a uno, lo mismo le sucede a mucha gente. Este desgaste es colectivo, cuanto mayor es la vulnerabilidad de la persona, mayor será el padecimiento. Para explicar brevemente, nos costó mucho entender el aislamiento con todo lo que supuso. Es un montón de tiempo 20 meses, pero no solo cronológico, sino teniendo en cuenta todo lo que puede pasar, la distancia con la familia, los nuevos hábitos de vida, todo esto no fue gratuito. En el sustento de esto está la privación de la libertad, de poder decidir. Transformamos los hogares en refugios, dentro de nuestras posibilidades, pero nadie quedó afuera de  este desgaste emocional. También podemos mencionar  el aprendizaje que tuvimos, ver todo aquello de lo que somos capaces, pero esta mirada positiva no evita el desgaste. Ahora que estamos retomando la presencialidad, todavía hay mucho miedo, mucho duelo, mucha pérdida no solo por la gente que murió sino también por la incertidumbre, por la falta de proyectos y la confianza. Es la ausencia de algo que nos muestra la salida a todo lo que atravesamos”.

Profundizando sobre esta situación de incertidumbre y al tiempo, mostrando cuales son las luces  de esperanza, Alicia Kessler agregó: “Lo que nos desorienta, más allá de la ruptura de pactos en la sociedad, es todo el desgaste que sufrimos. Es cierto que nadie estaba preparado, pero lo que no podemos dejar de tener en cuenta es el sentido común, donde estamos parados y hacia dónde vamos.  De lo que se trata es que se hagan escuchar nuestras  voces, ya sea alertando a los demás para cumplir con los cuidados en un transporte o en las elecciones, cuando votamos, cuando hacemos valer nuestro derecho como ciudadanos. No basarnos en promesas incumplidas, sino crear y seguir nuestros propios proyectos. Lo importante es que no creamos que alguien va a venir a solucionarnos la vida”.

Por último, teniendo en cuenta cuál es la manera de encarar este momento y tomar un rol activo  para salir adelante, la profesional expresó: “Debemos recuperar la solvencia y la sabiduría personal ante los sentimientos de vulnerabilidad y la indefensión, pero al mismo tiempo tenemos que fortalecer el encuentro, fortalecer la experiencias en conjunto para creer que no todo está perdido, ir viendo la sumatoria de resultados positivos, aunque sea a corto plazo, para creer que algo es posible y no caer en la desesperanza. Es tiempo de construcción con uno mismo, renovar el encuentro afectivo, generar objetivos comunitarios. Si los líderes no nos responden, no debemos esperar que alguien venga a resolver todo, tenemos que poder ir arrimando y poniendo las fuerzas en lograr nuestras propias cosas”.

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