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EL DETRÁS DE ESCENA DE LA PRIMERA SESIÓN

La ceremonia de inicio del período de sesiones hizo madrugar a la comunidad que conforma la Legislatura porteña. Sin embargo, los rostros que, de a poco, se vislumbraban  no denotaban fatiga, sino expectativas. Desde los integrantes del departamento de Ceremonial y Protocolo hasta mozos y miembros de seguridad ultimaban cada detalle para la llegada del flamante Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri y de la vicejefe, María Eugenia Vidal.

El Salón Eva Perón comenzó a colmarse de embajadores, ministros, legisladores, funcionarios y secretarios del Palacio Legislativo que se encontraban y saludaban ante la mirada imponente del retrato de Evita, situado al lado de su escritorio original, que fue rearmado tal cual se encontraba, allá, por la década del cuarenta, por iniciativa del vicepresidente I de la Casa, Cristian Ritondo.

Los primeros en llegar, cerca de las 8:15hs fueron los legisladores Enzo Pagani, el rabino Sergio Bergman, Carmen Polledo, Roberto Quattromano, secundado por sus asesores y Jorge Garayalde, con el estilo que lo caracteriza: saco beige, camisa rosa y jeans. Su informalidad no empañó su elegancia y buena presencia. Otro legislador que optó por jeans fue Oscar Zago, quien dejó la elegancia en su casa y no dudó en abalanzarse sobre los triples de miga. Quien definitivamente sí se destacó por su elegancia y belleza fue Carolina Stanley, que desde diciembre ocupa el cargo como ministra de Desarrollo Social. Con su vestido negro básico y su cabello apenas recogido logró robar las miradas de todos los presentes.

Entre el excelente catering que ofreció café, medialunas, gaseosas, jugos, masas finas y canapés, las legisladoras y legisladores cruzaban comentarios y opiniones sobre la llegada de María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y el discurso que este último pronunciaría en el recinto. Néstor Grindetti, Diego Santilli, Hernán Lombarda, Guillermo Montenegro y Esteban Bullrich, entre otros ministros de la Ciudad, también formulaban hipótesis sobre el carácter que tendría el discurso del Jefe de Gobierno.

Cerca de las 8:30 hs, media hora  antes de que llegue el Jefe de Gobierno, se hizo presente Ritondo. Es que el legislador pro peronista, como siempre, trabajó hasta tarde y asistió a programas de televisión nocturnos, defendiendo las medidas adoptadas por Macri con respecto a los subtes. Su pequeño retraso estuvo totalmente justificado.

El acto contó con la presencia de embajadores y congregaciones de Estados Unidos, Francia, Italia, China, Rusia y Brasil. Todos ellos se hicieron presentes en la antesala y no dudaron en posar para las cámaras junto con los presentes. El único que quiso fotografiarse con ellos dentro de su despacho, para cruzar palabras y saludos, fue Ritondo, quien iba y venía de su oficina contigua al Salón.

Finalmente, a las 9:00hs llegó un vehículo al garage ubicado en Perú e Hipólito Yrigoyen. Después de murmullos, flashes y pasos agitados, el Jefe de Gobierno apareció en el Salón, sin antes pasar unos minutos por el despacho de Cristian Ritondo, quien, una vez más, como buen anfitrión, hizo pasar al mandatario de la ciudad a su despacho, para darle la bienvenida a la Casa.

María Eugenia Vidal arribó al Palacio junto a Macri. Como un caballero, este último, la secundaba en su recorrido hacia el Salón. Con una camisa blanca, un pantalón negro y tacos, la vicejefe y presidente de la Legislatura, brilló por su sencillez, su amabilidad y su simpatía. El lugar ya estaba completo. Fue en ese momento, que los legisladores de todos los espacios se sentaron en sus bancas, los ministros y embajadores en los palcos; y Cristian Ritondo, junto con Dante Gullo y Jorge Selser, vicepresidentes II y III, recibieron a Mauricio Macri en el recinto para que todos puedan escuchar atentamente su discurso.

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