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VILLAS: UN CRECIMIENTO QUE ASUSTA

La población de las villas crece a un ritmo promedio de 30 personas nuevas por día

EL TSUNAMI VILLERO

La nota de Laura Rocha en La Nación del lunes 6 de enero, revelando (una vez más) que la población de las villas creció un 52,3% entre 2001 y 2010 y que en toda la Capital, viven 381.778 extranjeros, 65.039 más que en 2001, tanto sorprende y no deja dudas a los desinformados, como no descubre nada para los vecinos de villas en el sur porteño. En todo caso, exhibe de forma amenazante el crecimiento inusitado y en alza permanente de “una nueva franja social”, que hoy es ya la más numerosa: los barrios “de emergencia”

La intención de esta nota a 3 años del censo no aporta nada nuevo, y solo fija aún más que la explosión demográfica ilegal no cuenta con seguimiento alguno, cosa que comprueba la autora al recurrir a los únicos datos existentes: los del censo 2010. Los números mandan, y son ellos quienes sentencian, -a favor o en contra-, la realidad sin tapujos.

Según los datos del último censo, en 2010 había 163.587 personas que residían en asentamientos, mientras que en 2001 la cifra era de 107.422. El aumento representa el 52,3%, pero conociendo muy de cerca el tema, no es secreto de estado, que hubo muchas áreas parcializadas de todas las villas sin censar, por motivos que tienen que ver con la inseguridad física de los censores. En la villa 1-11-14, -por ejemplo-, un grupo de 9 censores no pudo efectuar su cometido, solo porque éste se encontraba en un perímetro neurálgico, para las actividades del líder narco peruano zonal. Allí la Gendarmería, en ese momento, no pudo acompañarlos por “la falta de personal”. Lo cierto es mismo con unas 10 maestras en “sectores” de la Villa 20. Hablando con expertos conocedores; tranquilamente, a los datos recogidos se le podría agregar un porcentaje de no censados que llevaría la cifra a unos 200.000 habitantes reales, lo cual llevaría el porcentaje a un 60 y pico % de aumento poblacional respecto de 2001.

Aquí en la zona sur, todos somos claramente conscientes del crecimiento unidireccional y progresivo de la población villera. El síntoma más claro de su crecimiento, es que antes no podíamos verlas desde algunos puntos de las autopistas, pero hoy se elevan cada día más al cielo con sus anárquicas construcciones. Por ello, según las cifras oficiales, casi el 60% de la población en villas y asentamientos vive en el sur de la ciudad. En la comuna 8 (Villa Lugano, Villa Riachuelo, Villa Soldati) uno de cada tres habitantes reside en una villa o asentamiento.

La villa 21-24 de Barracas en la Comuna 4
La villa 21-24 de Barracas en la Comuna 4

Un mínimo ejemplo de las transformaciones que generan los aumentos poblacionales “a la bartola”, es la epidemia declarada por el Director del Hospital Santoianni, Dr. Sergio Auger “por caídas desde alturas” de niños, adultos y ancianos, por la falta de seguridad en las construcciones de hasta 5 pisos, tan habituales hoy día. El otro ejemplo lo brinda la enorme cantidad de vacantes faltantes en la escuela pública, hoy día. Desde Villa Lugano y Villa Riachuelo (para citar un solo caso), parten hoy a diario, micros escolares con niños que cruzan a diario la ciudad a ocupar bancos sobrantes en barrios de latitudes tan distantes como; Colegiales, Villa Urquiza, Chacarita, etc., etc.

La presencia de las villas y asentamientos está concentrada en 4 barrios porteños: en Villa Lugano, Soldati y Riachuelo representan el 32,9% de la comuna; en Barracas, Boca, Nueva Pompeya y Parque Patricios el 16,3%; en Constitución, Retiro, San Telmo el 14,3%, y en Flores-Parque Chacabuco el 12,1%. Respecto de 2001, los mayores crecimientos se registraron en Retiro y Barracas. Debido al aumento de la población en villas y asentamientos, en las comunas 1 (Retiro), 7 (Flores y Parque Chacabuco) y 8 (Villas Lugano, Soldati y Riachuelo) la población creció entre 3 y 5 veces por encima del promedio de la Ciudad, que fue de apenas el 4,1%.

“En las comunas 1, 4 y 8 (que corresponden a esos barrios), el porcentaje de hogares hacinados supera el 18,9%”, alcanzando el 22,2% en la comuna que incluye Villa Soldati-Lugano, de acuerdo a un informe de la Dirección de Estadísticas y Censos (DGEyC) de la Ciudad de Buenos Aires. Pero si este indicador se restringe “a las villas, inquilinatos, hoteles, pensiones y casas tomadas el porcentaje de los hogares hacinados ronda el 50%”, cuando en el resto de la Ciudad “apenas llega al 6,3%”.

Otro dato es que las comunas 4 y 8 tienen los porcentajes más altos de hogares que no disponen de inodoros con descarga a la red cloacal pública. “Los hogares con deficiencia de este tipo de servicio ascienden a alrededor de 10.000”, que se concentran en las comunas 4 y 8 donde están las villas de La Boca y las de Villa Lugano, según el relevamiento de la DGEyC.

La nota de Rocha da como dato que las villas 31 y 31 bis, en la zona de Retiro, y la 21-24, en el barrio de Barracas, son las que más crecieron en población y en territorio. En este caso, los especialistas en temas sociales y las autoridades coinciden en el hecho de que los asentamientos se han transformado en un verdadero mercado inmobiliario paralelo.
El interés de los vecinos de la Villa 31 y 31 bis es claro: el valor inmobiliario en el m2 más caro de la ciudad. Sus habitantes tienen claro que están ante la oportunidad de sus vidas de sacar una ventaja económica legal de una situación absolutamente ilegal. Por estos días tuvimos en claro, las pretensiones de sus habitantes que llegaron al absurdo de practicar lisa y llanamente una extorsión al gobierno porteño, a través de un piquete exigiendo un departamento llave en mano y con créditos especiales para pagarlos. Lo cierto es que, tal como publicó LA NACION a fines de diciembre pasado, el proceso de crecimiento de las villas 31 y 31 bis no se detiene. Ambas sumaron un nuevo asentamiento, el San Martín, a metros de la terminal de ómnibus de Retiro. En ese espacio ya hay instaladas 3500 nuevas familias, y las construcciones superan el cuarto piso.

Cabe destacar que en la última década no se erradicó ninguna villa en la ciudad. Sólo se desarmó la villa Cartón, un asentamiento creado por el propio Estado porteño, detrás del Parque Roca.

En el caso de la villa (Zavaleta) más grande del sur porteño, su crecimiento se explicaría por la ola inmigratoria de los países limítrofes. «La primera ola inmigratoria hacia lo que llamamos «la ciudad no formal» se produjo a nivel mundial, no sólo local. Comenzó en 2001, y puede decirse que entre 2010 y 2013 las villas no han crecido de la misma manera. Por ejemplo, la villa 31 es un negocio inmobiliario, está ubicada en el lugar más caro y más estratégico de la ciudad», indicó Marina Klemensiewicz, titular de la Secretaría de Hábitat e Inclusión porteña (Sechi).

Estos números tampoco indican que se hayan erradicado o urbanizado los asentamientos (ver aparte). Un caso paradigmático es el de la villa 21-24, que se encuentra en terrenos de la Ceamse (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado), vías del ex Ferrocarril General Belgrano Norte, calle Luna y la costa del Riachuelo. Sus terrenos fueron comprados al Estado nacional hace 15 años por la Asociación Mutual Flor de Ceibo-Villa 21. Sin embargo, como no se habría cumplido con las obligaciones contenidas en el boleto de compraventa, a la mayoría de los vecinos que abonaron las tierras no se les otorgó la escritura correspondiente.

En los últimos 10 años esa población trepó otro 50 por ciento y, según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, al estar ubicada a la vera del Riachuelo, existe un serio riesgo ambiental y sanitario que afecta a la población infantil, ya que más del 80 por ciento de los menores de la villa padece algún tipo de parasitosis intestinal. «Actualmente estamos desarrollando un programa de urbanización en esa villa dentro del plan de saneamiento del río», explicó Klemensiewicz. En el último año han reubicado a unas 50 familias de la zona.

Otro de los asentamientos más importantes de la ciudad es la villa 1-11-14, en el Bajo Flores. La ocupación de estos terrenos fue progresiva y sin planificación desde la década del 40. Ha tenido un gran crecimiento, especialmente en altura. «Para este año hay un proyecto de infraestructura y urbanización de esta villa en dos manzanas importantes. Hoy ya hay un 70% de las familias que tiene acceso a los servicios básicos», apuntó Klemensiewicz.

Las villas que más crecieron en superficie y población son las del Sur. Entre la 1-11-14 y la 21-24, suman 55.755 personas.

«Lo importante del proceso de transformar la ciudad no formal en formal es acompañar la inversión en infraestructura con construcción de ciudadanía. Es por eso que instalamos en cada una de las villas una oficina del gobierno para que puedan recurrir al Estado cuando lo precisen. Es necesario que se elimine el intermediario en la relación», agregó la funcionaria.

La inseguridad es el principal problema identificado por los vecinos. La mitad manifestó haber sufrido (él o un miembro de su familia) un hecho de delincuencia en el barrio o sus alrededores, tal como señala una investigación realizada por el Departamento de Sociología, la Escuela de Economía Francisco Valsecchi y la Coordinación de Compromiso Social y Extensión de la Universidad Católica Argentina.

Allí también se agrega que el apego al barrio está debilitado por conflictos violentos protagonizados por pandillas (80%), grupos de diferentes «sectores» (62%) y de distintas nacionalidades (62%).

En el gobierno porteño aseguran que trabajan para conectar la ciudad formal con las villas. «La gente de la villa 20 tiene que entender que el Polo Tecnológico es una oportunidad laboral para ellos. Y también tienen que entenderlo los empresarios. Hay que tener una mirada más amplia», sostuvo la funcionaria, quien también mencionó la construcción de la Villa Olímpica, en 2018, como un avance para la zona aledaña al Parque Roca.

También se generaron dos nuevos espacios en donde se ocupó el espacio público y que actualmente se encuentran en pleno litigio judicial: se trata de la villa Rodrigo Bueno, ubicada en la Reserva Ecológica, y el asentamiento en el playón de la Chacarita. En estos dos espacios no hay urbanización posible; sin embargo, día a día se afianza más su ocupación por familias, lo que aumenta la población en los asentamientos ilegales

¿Y SI HABLAMOS DE URBANIZACIONES?

Nada nuevo bajo el sol hay a la hora de las urbanizaciones. Ni una sola villa fue urbanizada en los 10 últimos años, salvo unas 3 hectáreas del camino de sirga del Riachuelo en Nueva Pompeya. No existe política alguna en ese sentido, y la conclusión sottovoce de funcionarios y políticos que no dan su nombre: -“Urbanizar no es tarea sencilla. Al contrario; es muy complejo dado que los asentamientos no crecieron en hectáreas ocupadas sino en número de habitantes con metros cuadrados hacia arriba”. Y vaya paradoja: los villeros construyen para sí una suerte de viviendas sociales, de manera desordenada, claro-, pero con igual concepto de viviendas hacia arriba.

Previo a urbanizar, debería existir de parte del gobierno nacional una política seria de inmigración y no el despropósito que hoy nos hunde de a poco a todos. El último grito de la inmigración, lo están dando las cantidades cada vez mayores de mexicanos y colombianos, que vienen a nutrirnos con su experiencia en los colaterales del tráfico de drogas, hecho comprobable de solo seguir las noticias policiales.

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