Sociedad

Llevá tus pilas en desuso a los puntos verdes de la Ciudad

En el marco del convenio firmado en noviembre de 2018, que establece la recolección de pilas en los Puntos Verdes Móviles y la elaboración de un diagnóstico por las empresas productoras e importadores de pilas, la Agencia de Protección Ambiental pone en marcha el plan piloto para avanzar en la gestión de pilas comunes agotadas. Todos podrán acercar sus pilas cilíndricas, prismáticas y botón, comunes y recargables, tanto agotadas como sulfatadas a los Puntos Verdes Móviles.
La Ley establece que los productores e importadores deben presentar ante la Autoridad de Aplicación (APrA) un Plan de Gestión Ambiental de Pilas en Desuso en forma individual o colectiva, según lineamientos técnicos. También deben financiar e implementar el mismo, acreditando la trazabilidad de la gestión y difundiendo el programa.

Es un plan del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad y durante el piloto, las empresas productoras e importadoras de pilas deberán trabajar sobre el plan de adecuación y tratamiento de las pilas que entregan los vecinos.

Hay que tener en cuenta que hoy existe una gran variedad de pilas eléctricas que varían de acuerdo a sus compuestos activos, forma, tamaño, voltaje, capacidad y duración, pero todas representan un riesgo potencial al finalizar su uso. Por eso es importante saber qué pilas se reciben. Las pilas cilíndricas AA, AAA, AAAA, C, D, N; aquellas que son prismáticas de 9V y pilas botón. Pueden ser comunes o recargables, sulfatadas y/o agotadas.
Lo que se junta en el punto verde es transportado hacia un centro de acopio para garantizar un manejo adecuado y ambientalmente seguro. En ese lugar serán clasificadas a la espera y luego formarán parte de un Plan de Adecuación de las empresas.
La relevancia del plan, según cuentan desde el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se basa en que una vez desechadas, las pilas pueden perder su capa protectora de metal, ya sea por corrosión interna de sus elementos o por acción climática, causando el derrame de metales pesados que pueden lixiviarse a través del suelo y alcanzar cursos de agua subterránea y acuíferos con un alto impacto a los recursos naturales y a la salud.
Es que, como explican especialistas, los metales pesados que contienen las baterías como el cadmio, plomo y mercurio son tóxicos aún en concentraciones bajas y tienen tendencia a acumularse en los seres vivos. Además cuentan con otros compuestos: ácidos, álcalis, sales y metales como el níquel, litio, zinc, manganeso. Todos hacen que resulten riesgosas para la salud y el ambiente frente a una inadecuada gestión de las mismas.

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