Notas

¡MAMARRACHO!

Lo primero que se me ocurre pensar, es que él o las personas que manejan la economía del país, lo hacen munidos de un block y una lapicera, que también utilizan para “garabatear” , o hacer avioncitos o barquitos de papel, ¿se acuerda?.

Si Ud. reparó en el nuevo mamarracho donde se señalan las zonas de la Ciudad a las que “paulatinamente” se les irá “retirando” el beneficio de los subsidios, probablemente llegue a la misma conclusión. En definitiva, todo recurso al que echa mano el Gobierno para “remendar” el tremendo agujero autoprovocado en las reservas del Banco Central, parece elaborado por “aquel viejo almacenero de la esquina”, cuya condición le imponía portar lo poco que quedaba de ese lápiz, tras una de las orejas. Don José…porque casi todos los almaceneros se llamaban José, “apretaba” con fuerza la punta de ése lápiz, contra la hoja de la libreta de deudores que tenía a cada uno de los compradores “al fiado”, como protagonista. La única y más que sutil diferencia uno la podrá encontrar por el lado de que Don José, difícilmente se equivocara. Pero, ¡claro!, la libreta de Don José, más allá de lo numerosa que pudiera ser su clientela, solo se limitaba al registro de los de antes mención, a los que siempre debía agregarse “el moroso consuetudinario”.

Este tema, agregado a los muchos otros que son de resorte exclusivo de un Gobierno, me llevan a pensar que todo se maneja “a la bartola”, donde obviamente, nunca falta el ingrediente de “la mala leche”.

Por otra parte, fíjese si serán improvisados éstos muchachos, que luego de tantas idas y vueltas, llegan a la conclusión que todo aquel que “gane” cinco mil doscientos mangos o más por mes, queda automáticamente excluido del “beneficio” del subsidio. Solo me cabe preguntarles, si dentro de dicho escalafón, se encuentran los que “laburan” en negro, o al mejor estilo “ñoqui”, ni laburan, ni cobran sus haberes en blanco. Me dice que no los ubica. Vea; yo tampoco los ubico; si en cambio le puedo asegurar que parte de ellos, forman parte de esos “barrabravas” que habitualmente desnaturalizan el espectáculo que se ofrece a través del “Fulbo para todos”.

Hablando del “Fulbo para todos”; ¿no se le debería dar semejante tratamiento a éste tema?. Se lo comento porque cuando menos que yo sepa, hay mucha gente a la que le importa tres carajos la emisión ya diaria del fulbo de cualquiera categoría. Es más: me consta como ya le anticipara, que llega a ser tema de “discordia” familiar. ¿Acaso será que el tema de la discordia familiar que pueda concluir en destrucción de la familia, sea uno de los ítems prioritarios de éste Gobierno?.

Evidentemente, la continuidad de La Señora al frente del Ejecutivo, nos deparará toda suerte de sorpresas. Sin embargo, los argentinos, estaremos preparados como para asimilar cualquiera golpe que se nos pretenda asestar, y entonces, lo de sorpresa adquirirá ribetes secundarios. Solo queda por develar como improvisará el tratamiento del blanqueo del costo de los transportes colectivos de pasajeros, trenes, y todo otro medio de movilidad masivo. Como hará en definitiva, para transparentar una economía que se le ha ido de las manos, y de las supuestas reservas del Central. ¡No!; no le estoy hablando de las Reservad del Club Atlético Rosario Central; le estoy hablando del Banco Central, ¿entiende?. Tampoco me consta como resolverá el tema del inadmisible “impuesto a las ganancias” que Ud., garpa sin saber por qué, una manera más que desprolija e inconstitucional de reducir en la práctica los aumentos salariales anunciados, a la mitad.

A los argentinos, nos sobra paciencia. El Ajedrez debería ser declarado “deporte nacional”, remplazando al casi desconocido juego del “Pato”. ¡Sátamente!; aunque Ud. no lo crea, todavía es “El Pato” nuestro deporte nacional, así sea el Fulbo, el único capaz de despertar “pasión de multitudes”.

Hablando de pasión de multitudes, en lo cada día más recóndito del corazón, uno alberga la esperanza que esa pasión la sintamos por nuestra patria divina como pocas, predestinada a navegar en la deriva de la insolencia, y la ingratitud supinas.

Ricardo Jorge Pareja

parejaricardo@hotmail.com

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