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NUEVO CASO DE VACA LOCA EN EE.UU.

Un nuevo caso de vaca loca se ha registrado en USA por primera vez desde el 2006, según anunció el Departamento de Agricultura (USDA) este martes (24/04). Las autoridades se apresuraron a asegurar al público que la vaca sacrificada se encontraba en una antigua planta de tratamiento y que no estaba destinada al consumo humano. Si no va a ser comida ¿a donde va la vaca?

Hacer comida para mascotas, cera de piso, y explosivos, entre otras muchas cosas. Los animales –o partes de animales- que no son aptos para el consumo humano son separados en 2 grandes grupos: grasa y proteína. Existen innumerables usos para ambos bloques básicos. La mayor parte de la materia seca, proteica, se esparce sobre la alimentación de los animales como suplemento nutricional (la proteína de ganado no puede ser utilizada para alimentar a otro ganado debido a que puede causar el mal de la vaca loca los agricultores se la alimentan a otros animales) En cuanto a la grasa líquida y el aceite, algunos entran en la cadena alimentaria del ganado, junto con la proteína que aumenta el contenido calórico y reduce la grama del polvo del maíz normal o del pienso de soja. Una gran parte de los líquidos, sin embargo, se venden a las refinerías que los reducen a productos químicos para hacer crayones, crema de afeitar, detergente y una larga lista de otros productos. La glicerina, una de las muchas sustancias químicas que se pueden derivar de la grasa de la vaca, es un ingrediente en TNT. En los últimos años, la grasa de vaca ha sido utilizada cada vez más para fabricar biocombustibles, y los investigadores están experimentando con la adición de subproductos animales para al hormigón y a los plásticos.

Los estadounidenses producen una asombrosa cantidad de restos de vaca. Por los mataderos de USA pasan unas 34 millones de cabezas de ganado por año, con un peso aproximado de 550 kg cada uno. Los seres humanos sólo están dispuestos a comer el 51% de una vaca o de toro, desperdiciando unas 10,5 millones de toneladas de piel, pelo, pezuñas, cuernos, huesos, sangre, y glándulas que quedan sin tratamiento. Esta estimación probablemente sea una subestimación ya que muchos animales enfermos son descartados en su totalidad como parece ser el caso del animal infectado detectado esta semana, si bien no hay indicaciones en el sentido de que habría presentado signos concretos de la enfermedad de la vaca loca.

Las partes sobrantes de las vacas, como los cascos y el pelo, no tienen demasiado valor como tal. Por eso, de ellos se extraen las grasas o se muelen a polvo para ser cargados en un recipiente y cocinados a un ritmo constante a más de 300 grados, fuerte presión y vapor. El procesador podrá añadir otros productos no animales al recipiente, como aceite vegetal usado. Más de la mitad e la pasta es agua, que se cuece durante el proceso. La sopa grumosa que emerge desde el otro extremo de la olla de cocción se separa en grasas líquidas y proteínas sólidas, utilizando una maquina centrifugadora o una prensa.

Sólo una pequeña cantidad de carne vacuna termina en la alimentación humana. La ahora famosa «pink slime» (un aditivo en polvo para la carne) que muchas cadenas de comida utilizan en sus productos cárnicos se logra a través de ese proceso. Obviamente, USDA supervisa este tipo de subproductos destinados al consumo humano más de cerca que los destinados a encerar el piso.

La industria alternativa de la vaca es además un interesante impulso económico para los ganaderos que en USA implica US$ 0.72 por kilo de subproducto vacuno (un 13% de lo que obtiene por la carne).

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