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MACRI TE ALQUILA EL COLÓN (EL PLANETARIO, ETC) PARA TU FIESTITA

Al menos dos firmas –una de ellas vinculada a Lopérfido, titular del teatro– rentaron sus salones a Herbalife, Sheraton y otras compañías. La facturación es «delegada» a las consultoras. El coliseo aún no brindó explicaciones sobre la operatoria.

por Claudio Mardones y Leandro Renou (para Tiempo)

Empresas cercanas al PRO alquilan el Colón para eventos a $ 150 mil la hora

El Teatro Colón, propiedad del Estado porteño y uno de los emblemas que promociona la gestión del alcalde Mauricio Macri, no sólo tiene una agenda pública de espectáculos. También tiene una agenda privada de eventos, que es ofrecida por un puñado de empresas. Consultoras que «tercerizan» el alquiler de las salas del mayor coliseo argentino a $ 250 mil o 300 mil por dos o tres horas de utilización, es decir, entre $ 100 mil a 150 mil la hora, que son facturados por medio de empresas que mantienen estrechas relaciones con funcionarios de la Ciudad. Sin embargo, no hay un instrumento público que dé andamiaje legal y operativo a ese «servicio de gestoría» (ver aparte).

Uno de las fiestas más recientes fue organizada por la empresa BAM Eventos para la firma Herbalife, que buscaba agasajar a sus empleados más destacados. La operación del alquiler no fue contratada directamente con el teatro, conducido por el ex sushi Darío Lopérfido, sino por medio de empresas como BAM Eventos, que en su cartera también ofrece alquilar el Planetario para espectáculos similares.

Aquella operación es parte de una práctica que se repite a menudo puertas adentro del Colón con otras empresas como All Synergia y subsidiarias del poderoso grupo de espectáculos y eventos Fenix Entertainment Group (FEG). Ambas firmas no son desconocidas entre sí: tuvieron como socios comunes a los empresarios Marcelo Figoli y Diego Finkelstein, directivos de FEG. All Sinergya fue una empresa creada, justamente, por el ex legislador PRO Avelino Tamargo, actual empresario del espectáculo que nunca perdió su estrecha relación con el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta. Tamargo, y su empresa, tuvieron su primer momento de fama cuando organizaron la llegada del líder espiritual Ravi Shankar, quien fue recibido por el alcalde porteño. Su directorio también incluyó a la secretaria de Tamargo y, hasta hace dos años, a los influyentes Fígoli y Finkelstein.

LAZOS NEÓN

Lopérfido, en tanto, también fue titular de la firma Odisea by Fénix, en la que era socio de Finkelstein y Fígoli, dos conocidos empresarios del espectáculo que, desde FEG, impulsaron la construcción de un microestadio techado en la Ciudad: primero en La Rural, luego en GEBA y después en el Club Excursionistas. En ese cruce de firmas y sociedades, Lopérfido fue socio de los dueños de All Synergia, pero a través de Fénix. En el propio sitio web de la empresa, se promocionan los eventos en el Colón, como si fueran propios. No lo son, pero sí su explotación.

Dentro de esa trama de empresas dedicadas a la realización de eventos, Lopérfido fue un estrecho nexo con Fígoli y Finkelstein en Fénix, hasta antes de asumir en el Colón, designado por Rodríguez Larreta.

Fuentes del teatro admiten que la tercerización de eventos es una práctica que hicieron todas las gestiones, aunque el Colón fue reabierto el 25 de mayo de 2010. Dentro de un mes su reapertura cumplirá cinco años, y desde entonces la ingeniería tercerizadora se reactivó, en contraste con la disminución de la agenda propia –y pública– de espectáculos.

La lista de clientes indirectos del Colón recorre todo el espinel y tuvo en su cartera a costosos contratantes, como la cadena hotelera Sheraton, que también eligió ese coliseo para promocionarse.

Ahora, bajo el mando de Lopérfido, la matriz de empresarios culturales relacionados con la explotación indirecta del Colón parece haber llegado a un punto cúlmine. Sus ex socios buscaron controlar el teatro a través de Fénix. Incluso Fígoli es un viejo conocido de Macri, ya que fue quien le alquiló la cancha de Boca para eventos musicales, como los recitales de Arjona y Lenny Kravitz.

Finkelstein tiene una arqueología de contactos tan añeja como su socio, pero aún mantiene un vínculo muy fluido con Lopérfido. Hace poco asistió al casamiento del ex sushi con Esmeralda Mitre. Ante las consultas de Tiempo, voceros del teatro se comprometieron a responder, pero, al cierre de esta edición, Lopérfido, mediante su vocero, sólo contestó que «quiere dejar absolutamente en claro que jamás tuvo relación societaria alguna con Fígoli, Tamargo y Finkelstein».

Sin embargo, sus propios registros societarios lo contradicen. Lopérfido figura hasta 2009 como integrante del directorio de Feg Entretenimientos SA, pero desde marzo de este año, aparece como empleado porteño. El registro data desde que fue designado al mando del Colón. A pesar de las designaciones y las sociedades, desde abril de 2014 a enero último sus antecedentes no registran la presentación de declaración jurada alguna. Curiosamente, dentro de Feg Entretenimientos, además de Lopérfido, figuran Fígoli y Finkelstein. Un vínculo evidentemente estrecho con el ex sushi, que además posee al menos otras diez sociedades vinculadas al espectáculo, con distintos nombres. Aun así, el ex funcionario de Fernando De la Rúa lo niega.

TE ORGANIZO LA FIESTITA

Según confiaron a Tiempo distintos testigos que participaron de los costosos eventos realizados dentro del Colón por BAM Event, la explotación tercerizada del teatro incluye un cóctel en salas contiguas a la principal, a las que se suma una visita guiada por sus instalaciones.

La tarifa, según pudo indagar este diario, es de 300 mil pesos por dos horas, aunque desde el teatro se comprometieron a contestar cuánto es el dinero que finalmente entra a las arcas estatales por cada uno de estos eventos.

BAM ya había hecho eventos en el Planetario con otras empresas, siempre bajo la cláusula de la tercerización. El año pasado, United Colors of Benetton (otro cliente de la empresa), lanzó una línea de perfumes. Sheraton, otro de los clientes, también realizó eventos allí, la misma escala que eligieron los vendedores de los suplementos dietarios Herbalife.

En el Planetario parecen guardar bajo siete llaves esta especie de explotación terecerizada. Sus empleados no niegan que se alquile y directamente piden que los interesados se contacten vía correo electrónico.

Pero en el caso del Colón, sus salas son alquiladas por una empresa que no figura en los registros oficiales. BAM se promociona domiciliada en Roseti 312, Capital Federal, pero en el fisco ni en los registros de sociedades figura bajo esa dirección. La que sí aparece en ese domicilio es la firma Flombi SRL, presidida por Rafael Muro, dueño de BAM Event. Muro es propietario además de varias empresas organizadoras de eventos, como Creadores de Eventos SA, Nagual Intento SRL y BIMAD SRL. Pero, además, es un reconocido «event planner», como Bárbara Diez, vieja conocida suya y actual esposa de Rodríguez Larreta.

En 2013, cuando Bam Event abrió su sucursal en Vicente López, el partido bonaerense gobernado por el primo del alcalde porteño Jorge Macri, la empresa definió a Muro como un «coach ontológico y profesor de educación física» que arrancó ese emprendimiento con una inversión inicial de $ 100 mil. Pero, a diciembre de 2012, ya había facturado $ 8 millones, a un promedio de 70 eventos al año.

Fuentes del Colón también adjudican a la misma empresa la organización de eventos al aire libre realizados al lado del teatro, en la Plaza Vaticano, junto a la Asociación Civil Centro Histórico Teatro Colón, que tiene a su cargo la explotación de ese espacio público. En su directorio también aparece un viejo conocido del coliseo: el consultor Mateo Goretti, investigado por la justicia por tráfico de piezas de arte precolombino, ex proveedor de soluciones de comunicación para el gobierno porteño. En la lista de miembros también está Mónica Fredda, directora administrativa del Colón y la misma que contrato a la empresa LX Argentina para realizar la limpieza de sus instalaciones.

La empresa, según dicen en el Colón, tendría una estrecha relación con la funcionaria que ahora le cuida la firma a Lopérfido, pero reporta, con disciplina de hierro, a Rodríguez Larreta, el mismo que promete poner al ex sushi como ministro de Cultura si se consagra alcalde. «

Cruces societarios

Lopérfido fue titular de Odisea by Fénix, en la que eran socios Marcelo Figoli y Diego Finkelstein, empresarios que impulsaron la construcción de un estadio techado en la Ciudad. En ese cruce, el ex sushi fue socio de los dueños de All Synergia, a través de Fénix.

300 mil pesos es el valor que los «event planners» cobran a empresas privadas por el uso de parte de las instalaciones del Colón durante dos a tres horas.

«Elegidos y elegidas»

La explotación privada de Colón siempre ha sido materia de controversia dentro del Estado capitalino. En la actualidad, el teatro cuenta con dos formas para recibir ingresos por explotaciones privadas: la Fundación Teatro Colón y el sistema de «cuenta única», un mecanismo donde el dinero recaudado va a parar a una cuenta bancaria como ente recaudador.

A pesar de las consultas de este diario, el Ente Autárquico Teatro Colón, conducido desde finales de enero por Darío Lopérfido, aún no explicó de qué modo reciben los fondos. Sin embargo, fuentes del teatro reconocieron a este diario que «por cada espectáculo privado, los organizadores reciben gruesas recaudaciones, pero pagan un canon sensiblemente menor». Uno de los ejemplos más repetidos es el espectáculo Los Elegidos y las Elegidas, organizado por el ex legislador y actual empresario Avelino Tamargo desde 2013. En su primera edición, el evento reunió «a diez grandes voces femeninas de la canción», luego en 2014 tuvo a sus pares varones, y este año, tuvo dos funciones con ambos elencos. Las 24 voces se reunieron el 23 de marzo y 4 de abril pasados y cantaron a sala llena en forma de «Duetos». Las funciones fueron presentadas por Tamargo, Lopérfido, Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri. «Ustedes son parte de la vida de millones de personas que guardan muchos recuerdos y vivencias gracias a los buenos momentos que nos hicieron vivir con su música. Por eso nos llena de alegría poder reunirlos nada menos que en el Colón», señaló Macri, sin decir una palabra de la gestión privada del espectáculo. Las localidades fueron vendidas a precios que variaron entre los 840 y 2500 pesos. «Si sacamos un promedio de 1000 pesos por butaca, siendo benévolos, y los multiplicamos por las 3000 localidades, podemos asegurar que cada función implicó un ingreso de 3 millones de pesos», explicaron desde el Colón. Según sus trabajadores, mediante el sitio «Habitués del Colón», «el alquiler de la sala para el evento no se hizo a nombre de Synergia, sino de una ONG, como si fuera una obra benéfica. Y el monto que se pagó sería notablemente inferior al que se abona por el uso de la sala para conciertos como Mozarteum o Nuova Armonia.» Las rendiciones de la Fundación registran críticas desde 2012, cuando un informe de la Auditoría de la Ciudad advirtió que en 2010 «no se pudo conocer el destino de transferencias de fondos efectuadas (por la Fundación) por la suma de $ 11.200.000.» Desde entonces esos giros de dinero, nunca volvieron a ser auditados.

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