El accidente de Adamuz abre el debate sobre el sistema ferroviario español

El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz dejó, hasta el momento, 45 víctimas fatales y decenas de heridos, y se convirtió en una de las tragedias más graves vinculadas a trenes de alta velocidad en la historia de España. El choque entre dos formaciones expuso no solo las falencias en los operativos de rescate, dificultados por la geografía del lugar, sino también una discusión de fondo sobre el estado de la infraestructura ferroviaria y los controles previos al siniestro, en un contexto de fuerte conmoción social y cuestionamientos políticos al gobierno de Pedro Sánchez.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Juan Ferrario, periodista argentino radicado en Valencia, explicó que la investigación avanza con múltiples hipótesis, pero que el foco está puesto en el estado de las vías y no en un error humano. Según detalló, comenzaron a circular videos previos al accidente donde usuarios denunciaban movimientos anómalos de los trenes en ese tramo, “como si fueran turbulencias”, y recordó que en noviembre pasado se había realizado una inspección oficial que, en teoría, no había detectado fallas. Sin embargo, las primeras pericias revelaron marcas en las ruedas de los vagones compatibles con una vía dañada, lo que abre interrogantes sobre la calidad de los controles y el mantenimiento real del sistema.
Ferrario también señaló que la tragedia aceleró un fuerte debate político, con la lupa puesta sobre el ministro de Transporte, Óscar Puente, y el nivel de inversión destinado al sistema ferroviario. “Se habla de 700 millones de euros, pero la discusión es si ese presupuesto alcanza y a qué se destina concretamente”, afirmó. En ese marco, comparó el impacto del caso con la tragedia de Once en Argentina y sostuvo que, al tratarse de rutas nacionales, “toda la responsabilidad termina recayendo sobre el Estado”. Mientras continúan las tareas de rescate y la identificación de las víctimas, la tragedia de Adamuz ya dejó una marca profunda en la opinión pública española y reavivó un debate estructural que excede el accidente puntual.




