Trump y Xi Jinping buscan equilibrio en plena tensión global

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing marcó un nuevo capítulo en la relación entre las dos principales potencias del mundo, en un contexto atravesado por la guerra en Medio Oriente, la disputa comercial y la tensión por Taiwán. El encuentro dejó señales de acercamiento entre Washington y Pekín, especialmente en temas económicos y energéticos, aunque sin anuncios concretos sobre el conflicto en Irán ni sobre la reapertura plena del Estrecho de Ormuz.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, el politólogo Roberto Nolazco, director de Prospectiva Latam en Argentina, sostuvo que la reunión fue “la primera cumbre donde se vio tan claro que China busca sentarse de igual a igual con Estados Unidos”. Según explicó, el gigante asiático tiene un interés directo en estabilizar Medio Oriente porque “el 70% del petróleo que pasa por el Estrecho de Hormuz va a China”. Además, remarcó que las medidas impulsadas por Trump desde su regreso a la Casa Blanca, como los cambios en el Canal de Panamá o las restricciones comerciales, “fueron pequeños golpes hacia China”, principalmente sobre su matriz energética.
Nolasco también señaló que uno de los puntos más relevantes del encuentro fue el cambio de postura estadounidense respecto de Taiwán. “Estados Unidos dejó de reconocer a Taiwán como un territorio independiente, fue un gesto de negociación con China”, afirmó. Para el especialista, Pekín maneja otra lógica política y temporal: “China se considera una civilización milenaria y piensa en plazos de 50 o 100 años”. A la vez, advirtió que Trump necesita mostrar resultados económicos rápidos, ya que el aumento de la inflación y del precio del petróleo “impacta de lleno en su electorado y en las elecciones legislativas de noviembre”.



